"Yo oro ni plata no te lo puedo dar; más avisos para vivir muchos te mostraré."
Frase del viejo ciego a Lázaro.

Proyecto de Trabajo en Lengua Castellana:
Escribir una explicación sobre el aprendizaje de Lázaro de Tormes.

Por Daniel Catalán.

El proyecto sobre el que se va a tratar pertenece a la famosa novela de Lazarillo de Tormes, donde se narra la historia de Lázaro, un niño pobre e ingenuo, que va de amo en amo en búsqueda de un ascenso en la clase social.

El primer amo de Lázaro es un ciego, que le enseña a Lázaro lo difícil que es la vida. Hay varias historias sobre Lazarillo y el ciego, que son las que se van a tratar en el proyecto.

La primera de ellas es la primera burla del ciego y la estatua del toro. Al salir de Salamanca, en un puente, el ciego le dice a Lázaro que se acercase a una estatua del toro para escuchar el ruido dentro de él. Lázaro, creyendo que esto era cierto, se encamina al toro, y cuando apoya su cabeza en la estatua para escuchar el ruido, el ciego le da una gran calabazada, provocándole un dolor en la cabeza. Desde aquel hecho, Lázaro aprendió a vivir atento.

La segunda anécdota es la del fardel. El ciego es egoísta y avaricioso, y no quiere compartir la comida con Lázaro, guardándola en un fardel con candado. Lázaro es astuto y descose el fardel, llevándose la comida. Parece que el niño va aprendiendo.

La siguiente historia es la del jarro. Lázaro comienza a beber vino, pero el ciego no se lo permite y lleva el jarro con el vino siempre consigo. Viciado por el licor, Lazarillo, de manera astuta, crea un plan: agujerea el jarro que contiene el vino, poniéndole un poco de cera para taparlo, y luego reclama al ciego, diciéndole que tiene frío, y van los dos cerca del fuego, donde Lázaro se acurruca bajo su amo. Entonces, con el calor del fuego, la cera se derrite y deja caer un chorro de vino, permitiendo a Lázaro beber de él. El niño repite la operación varias veces, y acaba por confiarse. En una de aquellas ocasiones, el ciego se da cuenta y le estampa el jarro en la cara como acto de venganza. Desde entonces, Lazarillo odia al ciego.

La cuarta historia que se narra es la del racimo de uvas. El ciego tiene un racimo de uvas que quiere compartir con Lázaro, con la condición de que el niño coja una uva y se la coma, luego coge otra el ciego, y así sucesivamente. El niño acepta, pero pronto el ciego comienza a comer de dos en dos. Entonces el niño hizo lo mismo, y aprovecha par comer incluso de tres en tres. Una vez terminado el racimo, el ciego comenta al niño que sabe que las ha tomado de tres en tres. A pesar de que el Lazarillo lo niega, el viejo le argumenta al niño de su acusación diciéndole "¿Sabes en qué veo que las comiste tres a tres? En que comía yo dos a dos y callabas". Lazarillo se da cuenta de que el ciego es muy astuto.

En la historia de la longaniza, Lázaro se come la longaniza del ciego, que es cambiada por un nabo que coloca en el pan del viejo. Cuando este se da cuenta del engaño, olisquea a Lázaro para ver si tiene la longaniza. Al meterle la nariz en la boca, la vomita. El ciego agrede al niño, que decide vengarse.

En la última anécdota, Lázaro decide marcharse. Se venga del ciego en un día de lluvia, en la que el suelo está mojado. Para que el ciego no se mojee, Lázaro lo conduce por un falso camino hasta llegar a una columna, fingiendo ser el trozo del riachuelo por donde menos agua hay. El ciego salta para esquivar el agua empotrándose con una columna y quedando inconsciente. Lazarillo aprovecha ese momento para marcharse y no volver a saber nada más del ciego.

La conclusión de la historia es la siguiente: Lázaro comienza siendo un inocente niño, y es burlado por su amo, el ciego, y recibe duros castigos. Pero estos hechos le hacen aprender y, finalmente, es Lázaro el que le demuestra que ha crecido y madurado tanto que ya es capaz de burlar al ciego, que era quien le pretendía enseñar las cosas de la vida.